miércoles, 13 de enero de 2010

Una extraña sensación



Anna Ajmátova, la gran poeta de la herida rusa, hacía cola frente a la prisión donde recluían a su hijo. Meses haciendo cola junto a otros varios miles de rusos, simbólicamente esa cola era la de millones de humanos, y no da igual. Ahí, de pie unos tras otros esperando noticias de quienes no sabían siquiera si estaban vivos una mujer reconoce a la poeta, la mujer se dirije a ella, queremos creer que con una cierta melancolía imperativa, y le dice "usted puede retratar esto", Ajmátova afirma, "sí, sí puedo" y la poesía golpea el pecho como una robusta mano abierta.
La sombra de aquella cola es la misma que se nos viene por fuertes oleadas, oleadas nacionales hay que decirlo, esa sombra que sí tiene que ver con la muerte pero que no es la muerte, que es el paso de la sangre por la herida, sin sangre y sin herida. Esta vez con el frío vino esa extraña sensación, las noticias nacionales suelen ser ácido bajo la carne, macabramente, maquinicamente. La sombra de esta fila que hacemos, hoy humanos, hoy guatemaltecos por razones que nunca entendenderemos, porque ser guatemalteco es poético, en su explosivo sentido, esta fila es lenta, dolorosa.
No se auguran días cálidos luego de haber despertado a los fantasmas, nuestros fantasmas que no son otra cosa sino esa otra manifestación de la pérdida de los nombres de nuestra realidad. Es decir, eso somos, ahí estamos, somos esta fila, somo la voz de la señora que pregunta "puede retratar esto", somos la contundente afirmación y la poesía que excede a la vida.
Y somos frágiles hoy y somos pararrayos. Es larga la fila que siempre es la fila, y es frío el paredón de la cárcel que nos sostiene. Y el valor, la bravura, el discreto coraje nos viene de muy dentro. Yo acaricio el rostro de la mujer que amo, uno al lado del otro, A me observa siente mi mano, y en su rostro, en nuestros ojos y en los de ustedes y en las manos todas que se sostienen en  esta inmensa pared verde, y en los pies cansados de tanto llegar y llegar sin saber a donde llegamos, en el viento frío de un enero extraño encontramos que esta sombra que somos, que esta larga cola, es la lucha.



Me pareció que las llamas de tus ojos
Volarían conmigo hasta el alba.
No pude entender el color,
De tus ojos extraños.
Todo alrededor palpitaba
Nunca supe si eras mi enemigo, o mi amigo,
Y si ahora era invierno o verano.
21 de junio de 1959 Moscú

Anna Ajmátova

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, J. Hermoso, bellísimo... no tenía palabras para esta sensación y me las diste. A.

Anónimo dijo...

Escribiste: «ser guatemalteco es poético, en su explosivo sentido, esta fila es lenta, dolorosa.» Pero yo simplemente no veo explosión en ningún guatemalteco, bueno salvo las explosiones que emiten las armas de los delincuentes para matar a gente inocente indiscriminadamente todos los días. No señor. Ser guatemalteco no es ser poético: ser guatemalteco es ser un vil esclavo. Esclavo que lame el yugo de los que gobiernan, de los que tienen dinero, de los que pueden gobernar o en el peor de los casos de los mismos delincuentes.

y soy guatemalteco y soy un marica, por eso no dejo mi nombre. En fin, nadie ni los muertos dejan nombre en este país.

Y por cierto. El pasado fue el pasado. Esperá el futuro, que está más negro.

Julio Serrano Echeverría dijo...

A: a tu lado en la fila, cantándote.

Anónimo: bueno lo poético tiene tantas aristas... pero bueno, creo que el silencio es básicamente la ausencia del nombre, y un futuro en silencio sí sería negro.

Saludos

Lorena Flores-Moscoso dijo...

No sé si siempre estaremos esperando... pero algunas veces lo haremos en solitario otras veces en medio de la concurrencia. Bello Julito.

Lester Oliveros dijo...

Julio, ahora si, ahora si me dejaste temblando. buena honda poeta, que la melancolia se le vuelva elegante prosa.

MarianoCantoral dijo...

Sí, es poético porque todo acá es la metáfora del caos, la convulsión y el desasosiego. Es poético, porque la poesía es una forma de supervivencia en el contexto sanguiniolento. Es poético porque no hay sobriedad ni es necesario esta ebrio para estarlo. Es poético porque tanta tragedia no puede ser intrepretada en su literalidad. Es poético porque abunda el simbolismo`en los paisajes, en los políticos, en los bares, lugares públicos, en los libros ancestrales, en los centros comerciales, en las redes sociales. Es poético porque diariamente todos escriben un poema aun sin escribirlo. Es poetico porque nuestro territorio es la tarima de esta obra dramática que protagonizamos día a día. Es poético porque somos una novela que prescindió de las palabras. Es poético porque podemos reducirnos en un verso. En un verso que aún no ha sido escrito.

Saludos Julio.-

Xander dijo...

Pues creo que el oficio de pararrayos de la sociedad es compartido por todos los artistas, no solamente los poetas.

Sin embargo, los poetas son los artistas que menos le imponen al espectador. Le dan absoluta libertad a cada quien de crear sus propias imágenes mentales, sus propios significados. Por eso la poesía puede ser tan personal y a la vez, del pueblo entero.

Alex Socop dijo...

Muy bueno, muy bello; como dijo Mariano, una metáfora del caos.

El futuro será negro, sólo si no hay poetas (y artistas) que lo pinten.
Para mientras, seguirá siendo poético ser guatemalteco.