martes, 15 de diciembre de 2009

Infancia en el corazón II

Ella se llamaba Isabel, pero le decían Chave. Cantaba sentada en su máquina de coser, o mientras cocinaba un pastel quizás. Cantaba a veces en la radio donde trabajó como secretaria y a veces también en algunos escenarios, por aquí o por allá, da igual.

(A <3)

Tenía varios cuadernos llenos de poemas que escribía o que transcribìa, poemas y canciones, y siempre las recetas, le gustaba mucho cocinar. Y siempre cantaba. Un día conoció a alguien que también cantaba y tocaba la guitarra, se enamoraron perdidamente, joven pareja de músicos, de esos amores de los 40s. Él se llamaba Julio César, y murió a los 26 años de un infarto en una sala de cine. Era la justa mitad del siglo, quizás.





Isabel y Julio fueron padres de Lucía y de Gustavo. La vida siguió por aquí y por allá, da igual. Siguió. Isabel siguió viuda y siguió cantando. Murió a finales del siglo, y entre sus cosas había un diploma por haber ganado un concurso con una canción que se llamaba como su hija Leonor Lucía



Ni Lucía ni Gustavo heredaron la voz. Ni ninguno de los tres hijos de Lucía. Mis hermanos y yo lo lamentamos con frecuencia. No se imaginó Chave Morales que tantos años después sonaría su voz en algunas computadoras, la mayoría de ellas en Guatemala, donde nació y murió.

3 comentarios:

Calixto dijo...

¡Que buena historia, que bien escrita! y ¡linda la música!
Saludos

Miss Trudy dijo...

Lindo.

Anónimo dijo...

un golpe a la realidad de nuestro pasado. gracias lai. sos unico