lunes, 23 de noviembre de 2009

Día III

Había algo en ese escenario. Algo había en la forma en que ella leía algo así como un manifiesto que al oído de los que estábamos escuchando no llegaba con claridad, era como un grito que no quería ser grito pero tampoco logró ser mensaje.
Había algo raro en el anuncio de prensa, un maniquí, unos morados penitentes, una página llena de texto.
Había algo raro en una novena de posts que pretendían invocar a las sombras.
Había algo de extraño en las convocatorias, en las vísperas.
Son tapaderas ardientes, son rocas vivas en fuego, cuchillos redondos y afilados. Como quien mete la mano a una licuadora sin tener control del encendido.

1 comentario:

Lorena Flores-Moscoso dijo...

una licuadora con silenciador...
La cuenta regresiva Julito! abrazos.