miércoles, 17 de diciembre de 2008

Solo la cumbia nos salvará

Llegamos con engaño, la Sonora Dinamita debería de haber estado tocando a las nueve de la noche que caímos al parque de la industria.
—Señor disculpe donde es la entrada
—Acá pero ya está cerrado, ahora hasta mañana
Mierda, 20 pesos de parqueo y una cumbia irreprimible desgarrándonos el alma, me encuentro al gran maese Marré “era a las 7 broder”, ni modo, ya la cagaste ahora orinala, taquitos de 3 x 10, vaya forma de iniciar una noche, tacos de cebolla con protemás, el man le deja caer un cucharón de grasa y seudo salsa a los tacos que, siendo de una sola tortilla, se hacen masa inmediatamente, no se sabe si comérselos con la mano, con cuchara o en bolsa con pajilla. Como debía ser, luego de esa decepción, terminamos donde las guanacas en la petapa, la prietía colocha (que no soy yo), nos pasó un par de buenos lirios, y una rocola con videos de jaripeo y box y accidentes, y luego las cumbias del teléfono de mi hermano “muchá, es uno de los momentos más de a huevo de mi vida”… “salud”
La cumbia es de todos lados, algo como el alma popular, la cumbia es el vaho de un dancin colectivo, las nubes son cumbia acumulada entonces. La cumbia es el sentido profundo de palabras hondas que la historia no pronuncia, es signo natural en nuestras pieles, morenas, prietías, pupusas, trigueñitas. Basta darle play, basta subirle un poco al sonido, basta susurrar, gritar, vitorear la cumbia suavecita para que nuestros torpes pasos se vuelvan serpientes de montaña, serpientes macheteadas saltándose las trancas. Así concebimos el amor sin quererlo, guapachoso e intenso, sonriente, taconeado. Los aretes sueltos de la vida que se agitan como chinchines, como piedrín tocando el portón de lámina.
Recuerdo una de las más bellas noches musicales de mi vida, saliendo de un macroconcierto de joaquí orellana, nos tomamos unas chelas con el viejo, viejazo que esa noche con un tarro en la mano dijo “es que una vez soñé que escribía música y cuando desperté era cierto”, bromito fue testigo, el viejo cabrón de pie, rojizo y sonriente bailando la traicionera, cuando mi hermano me llama “ya empezó la dinamita, véngase”, ni Javier, ni Pablo ni Benvenuto entendían por qué me iba, apenas eran las once, pero mi espíritu andaba en mood musical. Taxi y a la declaratoria de huelga, en la plaza frente a rectoría no se entendí con claridad que rola era, el bajo nada más gritaba a la noche “morenaza, esto es la cumbia”, cuando me asomo a las gradas, la plaza de los mártires abarrotada, un solo swing, el flow de un dolor que no tiene nada que ver ni con la usac ni con la universidad, un dolor que tiene que ver con nosotros, porque sí, ese dolor bailando, liberándose a sí mismo, un dolor que esa noche “por esta nocheeee” era gozo, gozo con balazos y toda mierda, el dolor no se hace gozo si no se quiebra el viento, gritos, musicón. Bajando las gradas me sentía bastante iluminado, estar ahí era la decisión correcta, eso que bailaba abajo me representaba, me decía mucho de mí (como hasta ahora), “y mira tu con quién estás saliendo, perdona que me tenga que reír”, sí, piensa uno en su muerte gloriosa, se piensa uno guerrero caído en combate, cuando entren mi ataúd quiero que suene esta rola.
Dos metaleros bailaban entre ellos, totalmente de negro
Frente a mí un trío indígena se disfrutaba el trisom, literalmente, 2 chicas para el neneco, envida, besos dobles, besos triples
Un vergueo a mi lado, daban ganas de tirar un pijazo, nada más para bajar la corriente a tierra
Yo bailando con Pólux, mi hermano, el que no baila, el tranquilito que algunos de ustedes conocen, él a todo pulmón, yo a todo riñón, puro corazón pues, en ese dancin se nos podía ir la vida sin ningún problema y sin duda era solo el inicio…

Felices fiestas muchá, gracias por sus visitas...

6 comentarios:

Ulises Bloomsbury dijo...

Algo de esa materia tenían los bailoadores de mi tierra, yo que tambièn me abrazo de la cinturas morenas, de las negrazas incanzables, poseidas por la música y otros demonios en llamas, se me quedo en el aire la razón, que delirante gusto por la vida. Saludos Serrano.

Issa dijo...

La cumbia es el sentido profundo de palabras hondas que la historia no pronuncia... profundo vos! que buena fiesta son las que mas se disfrutan!!! abrazo!!!

Prado dijo...

cabal. Como ir a un chinique dance party. en la quinta avenida y quinta calle. parqueo incluido.

uno bien pobre yéndose a Monterrico.
Entérome de sus transoceánicos viajes.
Felices los tenga.
Solicito reunión al retorno.

Salud.

Michelle dijo...

Qué gato tan lindo el que tiene en el header, parece arisco. Ah, y la cumbia, me recuerda lo pegadito que la hemos bailado, en muchos lugares con o sin testigos. Y las que el 2009 nos depara...salú en el tour de france!

ZC dijo...

Vaya, qué buen comienzo mi estimado Julito. Un abrazo de esta lejana amiga, Bea.

FeliPILLOS dijo...

Todo bonito, pero yo no entiendo como hay personas alegres bailando la cumbia, mientras hay 750 semejantes asesinados brutalmente en el mundo????
Fel.