jueves, 16 de octubre de 2008

Estadio y testosterona / siempre no


Un animal herido somata la puerta tras de sí. Es una bestia tranquila, pero a punto de reventar, se tuvo que cargar la frustración un par de buenos kilómetros, en medio de esa trenza de lucecitas rojas de las desesperantes colas de carros, “cómo son de inútiles estos pisados” se repitió todo el camino como una letanía que estrellaba contra el timón del automóvil.
En la esquina inferior izquierda de la pantalla, justo cuando se escucha el somatón de la puerta, se observa la expresión de un niño de más o menos 9 años mirando nervioso al armatoste embrutecido que es su padre.
Sin embargo, lo lleva de la mano, entran juntos y él, el papá, demuestra a su hijo cómo se es un buen perdedor, gastó 300 varos en las entradas, 175 entre comida y la botella de guareque de la previa, 450 entre las dos camisolas originales [flashback: abre la bolsa de la tienda del gatito, extiende la prenda como un trofeo ganado a fuerza de su lealtad con el equipo, acaricia la tela como quien pela una manía: una pinza con 4 dedos. Toma la etiqueta, observa la marca y lee atrás “hecho en bangladesh”, sí, “esta es la original, no esas mierdas chinas que venden”.], 30 pesos por pintarle una bandera en los cachetes a su retoño, y 40 pesos de parqueo “¡son unos ladrones estos mierdas!”, un padre ejemplar demostrando que todo ese dinero no importa si se sabe perder. Fue sabio de su parte no alterarse, no seguir chupando, no ir a lamentar con sus amigotes esa ignominiosa derrota de la cual se resiste con todas sus fuerzas a acostumbrarse.

¡METAN A THOMPSON! Grita un aficionado desesperado, una carcajada colectiva le da la razón, no era él el culpable, pero luego de haber pasado los primeros 45 minutos del partido cagándola, la afición en todo su derecho gritaba al unísono (como quinimil bestias enfurecidas y babeantes) “¡FUERA THOMPSON, FUERA THOMPSON!”, ocasionalmente se escuchaba también “no le den la bola a ese negro imbécil”, lo que resultaba particularmente triste, porque, de no ser porque era obvio que se referían al portero, no darle la bola al negro significaba que un delantero, dos volantes y un defensa tampoco tocarían la bola.
Queda todo bien claro, lo que importa es lo que los muchachos en la cancha representan, los colores que llevan, el colectivo tras de sus sueldos; los jugadores individuales valen verga, que gane el equipo y sobretodo la afición, ese es el sentido de todo el vendaval, tanta energía invertida para esos 90 minutos, ojalá los jugadores que supieran administrar la testosterona ajena.

No se pueden entrar botellas de ningún tipo, ni monedas, quedan prohibidas las armas clandestinas, las balas improvisadas que puedan desnucar a un árbitro (en un juego en Mazate noquearon a un árbitro con una piedra de hielo, yeah!!!). Una vez trabajando en la hemeroteca, leyendo un periódico quetzalteco de 1932, leí la noticia “se prohíbe gritar improperios en el estadio”, esto para evitar dar mal ejemplo a los jóvenes que llegaban a apoyar a su equipo, el absurdo fue que un par de años después una noticia decía “se prohíbe jugar pelota en las calles”, un acuerdo municipal que prohibía a los jóvenes jugar fut en la calle para no entorpecer el tráfico vehicular, y otro par de años adelante un nuevo acuerdo municipal prohibía que circularan automóviles que no tuviera un filtro especial en el motor, ya que los motores interferían la señal de AM y, claro está, la gente no podría escuchar los partidos de fut. Las ramas de los árboles serán cortadas para que no se vuelva a matar otro compadre tratando de ver el partido y estrictas normas de seguridad regulan que los piratas no hagan más entradas falsas, solo permiten agotar todas las entradas en preventa para socarles los precios en reventa, malditos. Las salidas de emergencia hace ratos están arregladas, lo que no midieron fue el alambre de púas que divide general de preferencia, en el que un chavo bien a moronga trataba de cruzar al otro lado (suponemos que se quería cruzar a preferencia), luego de sofisticadísimos ejercicios de flexibilidad y escapismo, el borracho amigo se desprendió de las púas y dio con todo el hocico en el graderío… de general, que huevos.

El padre ejemplar llevaba un pequeño radio de transistores donde escuchaba la narración del partido por esosofisticadoscomentaristasdeportivosquenosabenponerpausaentracadauna
delasmuladasqueterminandiciendoporquetienenlaordendequeestáterminantemente
prohibidoqueunnanosegundodesilencioseinterpongaentresuvozdemetralleta
yelparedonauditivodelpadreejemplar, así personas precavidas como este padre pueden enterarse también de resultados paralelos, o sea, son esos mensajeros especiales que dan la buena nueva, como robin williams cuando dice que tiene una radio en un campamento de concentración y se pone a inventar historias para poder extorsionar tranquilamente a sus compañeros, bien hecho, solo que en este caso el vocero-padrejemplar, no recibe nada más que el comentario del joven gordito sentado a su lado “malaya perdieran esos cerotes”.

Gol. El segundo gol de los malditos visitantes, esa partida de orates descerebrados que quieren hacer ver mal a nuestros aguerridos atletas, cómo lo permitieron, cómo pudo suceder. Silencio, el balón del lado de la portería local es un cuchillo hirviente que degolla los eufóricos gritos de animal de la inmensa mayoría. Silencio, el arquero vuelve sobre sus pasos a sacar el balón, mientras los simios visitantes festejan en solitario, el grito de 11 hombres más otros 10 o 15 que han de haber en la banca, se escucha en el estadio como el zumbido de un insecto que aquella noche fue imposible de aplastar.

El empate no es útil, no sirve de nada, un empate cuando se juega de local es vergüenza, es castración, coitus interruptus, loritos a medio palo, la cadencia del pajarito, huevos en salmuera, guaro tibio, camioneta en domingo, manzana de sholco, mal de hojo, palomita encandilada, un empate es como el hambre, como el chucho que sin comer se acurruca en la esquina y duerme.

Goooooooooooooooooooooool, goooooooooool, gol gol gol gol gol, el cielo se llena de basura y la bestia abre sus fauces en plenitud, del gigantesco jaguar solo se ve el hocico abierto, y un alarido de miles de cuerdas en su garganta. Tres filas arriba un desconocido brinca para abrazar al padre ejemplar, no se conocen, pero se aman, se abrazan como si en ello se les fuera la vida, las camisolas se estiran, no importa si se rompen, el suelo tiembla, el aire se llena de basura, nadie la está tirando, es la basura misma que festeja, es la saliva del jaguar salpicándose. Gol gol gol gol gol, guerreros alzando la cabeza del enemigo, conscientes que, en este caso, esta bala solo nos salvó la muerte, la sangre chorreando del cuello enemigo solo durará unos pocos minutos.

Todos de pie cantan el himno como buenos guerreros, padre e hijo emocionados, es una noche de amor, el orgullo invade el corazón de ese hombre que enseña a su cachorro cómo es la vida, la vida que es como el fútbol, porque sí, no lo sabe explicar pero lo intuye, el cachorro también, “hoy ganamos o ganamos”, no hay otra opción, se termina el himno y una gigantesca bandera empieza a cubrir nuestras cabezas, y claro, bajo aquella inmensa sombra azul, a uno se le inflama el corazón de esperanzas, a lo mejor sí.

foto: del mismo julito serrano, ni modo...

12 comentarios:

Gabriel Arana Fuentes dijo...

que buen post vos. Lectura acelerada, como los ùltimos minutos de un partido. Me llega.

Wingston González dijo...

lindísimo!

Cristian Mejía dijo...

!Aguas hay aguas! Buenisma narración de las mismas situaciones, interesantes datos historicos y sobre todo nos hace conciencia de esta obseción por el futbol tan chapin. Calvario desde 1957.Saludos y tocaste fibra maestro.

Anónimo dijo...

MAESTRO!!

Alexxx dijo...

Buen post, pero la sele la supercago!

Julio Serrano dijo...

Gabriel: buena onda mano, con el pie pesado como siempre... oralex

Wingon: futbolísimo ;)

Christian: que calvario este mano, y uno de aficionado sigue necio, deberíamos atascar el etadio con cualquier otro deporte!! jeje saludos mano

Anónimo: más maestro serás vos! jaja

Alexxx: supercagada, q huevos... saludos mano

El Aguafiestas dijo...

Fantástica narración. Me emocioné.

toto dijo...

que cague de risa la del borracho que cae del alambre. ni modo!! viva el futbol que sigue despertando pasiones, por eso lo ven todos los viejos porque hace lo que ya no les hace la mujer, luego normal que la sustituyan!.
ole!

PsicoLibelula dijo...

Buena narración... jejejeje Arriba el fut y sus aficionados!!! Que sigan llenando sus días de decepción desenfrenada y mal gastada jajajaja Al menos hacen algo no?, esos jugadores deberian de aprender jejejeje

Juan Luis dijo...

Buena crónica futbolera nacional, felicidades Julios y Saludos.

Cris Tokoloshe dijo...

muy bien narrado, de un tema que aunque tenga ahora múchos apóstatas, fue parte de la infancia de muchos.

por que no había venido a este blog antes? muy interesante vos, en fin, saludos.

Feliciano dijo...

Eso es el futbol!!!